La Palabra de Dios para tiempos como los que vivimos

Día 5: ¡Predica a tu alma!

Si estás leyendo esto, ¡significa que te despertaste esta mañana a un nuevo día! ¿Qué signos de la fidelidad de Dios puedes descubrir hoy? Cuídalos todo el día y no olvides agradecerle por ellos.

La situación no pudo haber sido peor. Jerusalén estaba en ruinas y el pueblo de Jeremías estaba en cautiverio. El dolor y la pobreza estaban por todas partes. ¡Había mucho de qué llorar y lamentarse! Sin embargo, Jeremías deja de pensar de esta manera deliberadamente y enfoca sus pensamientos de otra manera. “Sin embargo, ESTO LO LLAMO A LA MENTE, y POR LO TANTO tengo esperanza” (21) y centra su mente inquieta en el carácter inmutable de Dios. “ME DIGO: El Señor es mi porción” (24).

¡Podemos aprender de Jeremías! Hoy, en medio de todas las cosas difíciles que enfrentamos, podemos escoger para enfocarnos en lo que ya sabemos acerca de nuestro Padre: que Él nos ama mucho, que Su corazón está con nosotros y que nunca nos abandonará (22-23). Es posible que no podamos cambiar nuestras circunstancias, pero podemos ver nuestras circunstancias bajo una luz diferente, si las filtramos a través de la verdad de estos versículos. A veces necesitamos predicar a nuestras almas, ¡como lo hizo Jeremías!

Con tu familia

Estos versículos nos recuerdan que cada día comienza con un nuevo comienzo. Y debido a que Dios no cambia, su misericordia, compasión y fidelidad siempre están ahí. Esto nos da ESPERANZA a pesar de lo que sucede a nuestro alrededor.

De forma individual, o trabajando juntos, escriba las letras de la palabra ESPERANZA en un lado de una hoja de papel. Escribe algunas oraciones que comiencen con las letras de la palabra ESPERANZA. Recen estos juntos. Decora las letras de ESPERANZA y muestra tu obra de arte en la pared como un recordatorio constante.

Desafío: ¿Puedes pensar en una oración que refleje el mensaje de la lectura de hoy donde las palabras comienzan con las letras de ESPERANZA?

Rezar

Padre, cuando estemos desanimados, ayúdanos a enfocarnos en quién eres y a recordar que nos amas. amén